Como cada primavera, a la que hoy damos la bienvenida entre algún que otro chubasco, el frescor de la mañana se acerca hasta nuestras ventanas y nos deleita en nuestros paseos por la ciudad con esos aromas de naranjo en flor, azahar blanco y puro que nos envuelve con su fragancia; aquellos altares de cultos que exhalan desde cada parroquia perfumes de  incienso y recuerdos de procesiones vividas, desde esas esencias que desprende ese cirio, de pura cera, que se apaga tras alumbrar una Cuaresma que dará paso a la Semana de Pasión  que con tanto fervor y amor vivimos en nuestra tierra.  
 
 
 
No se quedan atrás aquellos otros perfumes que inundan nuestras casas en aquellas tardes en las que nuestras abuelas y nuestras madres dedican su tiempo y su amor a  dar color y sabor a nuestra Semana Santa. La miel, la almendra y la canela se convierten en el incienso, cera y azahar de nuestra gastronomía popular para recordarnos aún más que YA SABE A SEMANA SANTA.      
            
NUESTROS ALUMNOS/AS CONOCEN A QUÉ SABE LA SEMANA SANTA